Los cruceros casino: ¿paraíso u horror?

La industria del juego y las apuestas es uno de los sectores económicos en más rápida expansión de los últimos tiempos. Internet ha aportado a los casinos unas dimensiones que jamás habían vivido antes, y parece que las apuestas están viviendo una nueva época dorada gracias al ámbito online.13519598983_28bc40626d

Pero siguen habiendo personas que prefieren jugar y apostar como se ha hecho toda la vida: en persona. Para estos usuarios, una posibilidad son los cruceros casino, un tipo de turismo amado por muchos. Sin embargo, existen algunas situaciones en las que alguien no debería, bajo ningún concepto, montarse en un crucero casino. A continuación se exponen algunas de las principales.

  • Personas con problemas de adicción al juego. Un crucero casino es un espacio cerrado que ofrece muy poco más entretenimiento más allá de las apuestas y el juego; en la mayoría de casos, ni siquiera atracan en destino alguno hasta la hora de desembarcar. Por ello, aquellas personas con riesgo de padecer ludopatía deberían evitar este ambiente, incluso si es para acompañar a un amigo o conocido.
  • Personas que se marean fácilmente. Sobra decir que un crucero navega por aguas abiertas, lo que puede suponer un mal trago para aquellos que lo pasan mal lejos de tierra firme. Como último recurso, se puede recurrir a fármacos, aunque no es lo ideal.
  • Personas con intervalos de atención cortos. De nuevo, un crucero casino es una experiencia intensa y prolongada, que ofrece pocos atractivos más allá del casino en sí. Aquellas personas que disfrutan cambiando constantemente de actividad, o que no sean grandes apasionados del juego, deberían buscar alternativas como los casinos convencionales, que ofrecen más libertad de movimiento.

Dicho esto, los cruceros casino ofrecen una experiencia de juego excelente a todos aquellos que disfrutan de este tipo de salidas. En ocasiones la experiencia se complementa con visitas a ciudades, gastronomía de alto nivel, o espectáculos diarios.